Marina Cedro Buenos Aires, 1972
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Marina Cedro, cantante, poeta y actriz. Estudia música en el Conservatorio Nacional de la ciudad de Buenos Aires. Teatro, danza contemporánea y clásica en el Centro Cultural General San Martín y cursa talleres literarios en el Centro Cultural Rojas. En el año 1994 viaja a Brasil donde reside dos años y comienza su carrera artística. En su regreso crea un espectáculo llamado intimate words, en el cual interpreta sus poemas con el único acompañamiento de saxo y bajo. Paralelamente compone sus canciones y lidera un grupo de soul. Escribe su primer obra poética inédita forastera (1999). En el año 2000 participa en el concurso de poesía de la editorial Cuatro Vientos, Argentina, donde es seleccionada para publicar sus poemas en la edición de la Antología Poética de dicha editorial. A lo largo de esa etapa recita poesía en el Teatro Babilonia "Casa de la Poesía " en Buenos Aires y colabora en Radio Continental interpretando sus poemas. El mismo año forma un dúo con el guitarrista argentino Fabio Piro, iniciando una gira por Buenos Aires que culmina en Colonia del Sacramento, Uruguay, en un Homenaje al Tango organizado por la Secretaría de Cultura de dicha ciudad. En el año 2001 viaja a Londres para profundizar sus estudios en la poesía y la escultura. A fines de ese mismo año viaja a España, Vitoria-Gasteiz, donde conoce al músico de jazz Ricardo Urrutia con quien forma un dúo basado en la fusión del tango, el jazz y la poesía: Marina Cedro & Ricardo Urrutia poetango. Escribe su segunda obra poética inédita sal marina (2003). En octubre del 2003 publica sus poemas en el libro Palabras desde la distancia editado por la Asociación de Mujeres del Mundo (Bilbao).Escribe su tercera obra inédita todas las que soy (2004) y realiza una performance de dicha obra en el Centro Cultural Montehermoso. Colabora en Radio Vitoria EITB. Realizó un espacio de poesía llamado la llorona en el programa El Tranvía, donde interpretaba poesía propia y de otros poetas.
Esta mujer que canta como las diosas del arrabal suelta una carcajada tan estruendosa que las demás voces del lugar se callan, tiemblan las lámparas del techo y la melancolía que esparció el cuento cantado se transforma en un alarde de ganas de vivir de infalibles efectos contagiosos. Carlos López Uralde, periódico El Correo 20 mayo 2002
Marina tiene una mirada limpia de aquellos acostumbrados a otear un río que se hace infinito, pero al plantarse en un escenario adquiere una estatura y una fuerza que imponen, estableciendo lazos cuasi religiosos con la audiencia, tal vez por la verosimilitud que transmite, su autenticidad. Cada tango que canta es una historia en la que se mete, que vive con toda intensidad, asumiendo todo riesgo. Por eso puede hacernos participar de su universo afectivo. Su timbre es cálido, aún en el arrebato y posee un agudo sentido del tiempo, ataca en el momento justo, algo no producto del aprendizaje sino del sentimiento. Ella es uno de los que saben aquello que no se puede enseñar. Hugo Tabachnik, periodista argentino
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